CNDA-NE-044-2021

LA TRANSPARENCIA DE

LA DEUDA PÚBLICA

 

Reza un viejo adagio que “la Reina no solo debe ser honesta, sino que además debe parecerlo”, mismo que aplica a cabalidad a la administración pública, en especial la relacionada al manejo de los recursos monetarios, financieros y la recaudación de tributos. Este es el caso de la gestión de la deuda pública interna y externa, constituida por los créditos concedidos por organismos multilaterales, o los países acreedores de forma bilateral, o los Bonos del Tesoro con respaldo de las reservas colocados en el mercado financiero internacional. En el caso de la deuda interna, esta se constituye por las obligaciones contraídas con los proveedores locales de bienes y servicios al Estado.

Un reciente informe del Banco Mundial sobre el estado de la deuda de los países menos avanzados indica que ésta se incrementó un 12% llegando a los 860.000 Millones de Dólares hasta fines de 2020 y en el caso de la deuda combinada de los países menos avanzados y los países en desarrollo, la misma creció 5,5% llegando a los 8,7 billones de Dólares hasta fines de 2020. La relación de la deuda con el PIB, en estos países, subió en promedio del 37% al 42%. Este incremento de la deuda se debió especialmente a las necesidades de los países para afrontar la pandemia y la disponibilidad de fondos del sistema financiero multilateral para atender estas necesidades.  Esto provocó una gran afluencia de recursos a disposición de los gobiernos que, en muchos casos, por el mal manejo en las compras públicas de suministros, equipos médicos y después vacunas, han terminado en bullados casos de corrupción, que es muy probable terminen en la impunidad.

Un reciente foro organizado por el mismo Banco Mundial y moderado por su Presidente, en el cual participaron altos ejecutivos de las Calificadoras de Riesgo S&P Rating, JP Morgan y algunos connotados académicos, abordó el tema de la transparencia de la deuda en los países en desarrollo, identificándose algunos factores y condiciones de los contratos de deuda que no favorecen su transparencia, en especial en los contratos bilaterales con países como China, Rusia y otros que en la actualidad se han convertido en los principales acreedores de los países en desarrollo, inclusive mucho más importantes que los tradicionales acreedores del famoso Club de Paris en el que concurren los tradicionales acreedores globales como Estados Unidos, Japón y los países de la Unión Europea.

En el caso particular de Bolivia todos los contratos de deuda deben ser aprobados por la Asamblea mediante Ley, con base al presupuesto y la justificación debida del Ministerio de Economía, lo cual se podría decir que favorece a su transparencia en la medida que dichos contratos tengan el respaldo íntegro de las Comisiones Económicas de ambas Cámaras y luego, el consenso debido para su aprobación por la Asamblea bicameral. Más allá de estos controles a la contratación de deuda, la necesidad de transparencia implica exponer todas las condiciones, términos, datos detallados y desagregados mostrando saldos de cada acreedor, oficial o privado. Estas condiciones serán indispensables para acceder a la iniciativa del G20 sobre la suspensión del pago del servicio de la deuda, ahora ampliada a 2021, lo que se espera genere mayor liquidez en países en desarrollo.

Conforme el Reporte del Banco Mundial “International Debt Estadistics” (documents.worldbank.org) los saldos de deuda de Bolivia a 2020 alcanzaron los 15.421 Millones de Dólares equivalente al 43% del PIB, esto sin contar la deuda interna del sector público no financiero que sumó cerca de 6.000 Millones de Dólares hasta fines del pasado año, siendo las deudas de las empresas públicas estratégicas, a junio de 2021, poco más de 5.000 Millones de Dólares. El último informe del Banco Central de Bolivia a Junio de 2021 reporta un nivel de deuda externa de 12.566 Millones de Dólares, esto es 400 Millones de Dólares más que el saldo a Diciembre de 2020 cuando solo reportó 12.171 Millones de Dólares como deuda externa de mediano y largo plazo (Fuente: BCP-Estado Mensual de la Deuda).

La deuda externa del país está distribuida entre los organismos financieros multilaterales que tienen un 68% de las acreencias, la deuda bilateral con los países representa el 13,5%, de los cuales más del 75% corresponden a la deuda bilateral con China cercana a los 1.200 Millones de Dólares; los Títulos de Deuda emitidos por el Gobierno con respaldo del Banco Central que alcanzan a los 2.000 Millones de dólares; y los DEG recibidos del FMI que llegan a los 235 Millones de Dólares. Corresponderá al país, en el marco de la transparencia de la deuda reportar los términos y condiciones de las deudas bilaterales y privadas a fin acceder a los programas de suspensión del pago del servicio de la deuda y su restructuración.

Uno de los mayores problemas relacionados a la falta de transparencia está en las contrataciones de deuda interna, en los contratos de recompra y swaps así como en los acuerdos de contratación de servicios, la mayoría de los cuales no se subastan y son poco transparentes. En definitiva, será importante considerar todas estas recomendaciones tanto del Banco Mundial como del FMI a fin de que la creciente deuda pública en Bolivia, primero sea destinada a la inversión y reactivación de la economía y segundo sea lo suficientemente transparente para acogernos a los beneficios de mayor confiabilidad de parte de acreedores e inversionistas.

Lic. Antonio Rocha Gallardo

PRESIDENTE CNDA